
El Impacto de la covid-19 en el sector del turismo
En las últimas décadas, el turismo se convirtió en uno de los sectores más dinámicos y de mayor crecimiento en todo el mundo. Por ejemplo, en 2019, este sector generó alrededor de 330 millones de empleos en todo el mundo, lo que equivale al 10,3 por ciento del empleo total.
El brote de la COVID-19 está teniendo un impacto devastador en la economía y el empleo a nivel mundial. La industria del turismo ha resultado muy golpeada, y es poco probable que vuelva a la normalidad en un futuro cercano. Incluso después del levantamiento progresivo de las medidas de contención, las empresas que sobrevivan a la crisis seguirán teniendo dificultades.
Hoteles, restaurantes, operadores turísticos, aerolíneas y buques de cruceros han suspendido indefinidamente sus actividades. En los subsectores del alojamiento y la restauración, 51 millones de empresas se enfrentan a un entorno extraordinariamente difícil para los negocios que tiene efectos muy graves en las oportunidades de empleo.
Según la Organización Mundial del Turismo de las Naciones Unidas (OMT), se estima que las llegadas de turistas han caído un 74% en 2020 con respecto a los datos de 2019.
Con la drástica caída de la actividad económica, los trabajadores de la industria del turismo, que tiene un alto coeficiente de mano de obra, se enfrentan ahora a los efectos devastadores de la reducción del tiempo de trabajo, de las posibles pérdidas de empleos y de las crecientes amenazas para el trabajo decente. Si bien las pequeñas empresas de todo el mundo desempeñan un papel importante como fuentes de empleo-particularmente en los países de bajos y de medianos ingresos- a menudo no tienen acceso al crédito, poseen pocos activos y son las que tienen menos probabilidades de beneficiarse de los paquetes de estímulos económicos que no tienen metas concretas.
También, el turismo tiene un importante efecto multiplicador en varios sectores, por ejemplo, en los de la aviación civil, las artesanías, la agricultura y los suministros de alimentos y bebidas, y todos estos sectores han quedado profundamente afectados por la crisis. Anteriormente los empleos del sector de la aviación civil estuvieron en suspenso debido a las anulaciones de vuelos y los cierres de aeropuertos.
El 24 de abril de 2020 se celebró una reunión extraordinaria de los Ministros de Turismo del G-20, bajo la presidencia saudita del G-20, que adoptó una declaración ministerial sobre la COVID-19. Los ministros de turismo se comprometieron a intercambiar experiencias y buenas prácticas, así como a fortalecer la coordinación entre los gobiernos para elaborar respuestas de política y apoyar la recuperación después de la crisis:
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Estimular la economía y el empleo: Las medidas de estímulo financiero incluyen nuevas facilidades de préstamo que consiste en ajustar las condiciones de préstamo de las líneas de crédito existentes concediendo a las empresas un trato más preferencial que establece niveles más bajos de garantías y tasas de interés más bajas. Además de estas medidas, algunos países como Portugal, Barbados, Singapur y Chile han proporcionado formación y capacitación a los trabajadores del turismo durante el confinamiento a través de cursos gratuitos en línea.
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Apoyar a las empresas, los empleos y los ingresos del turismo: Muchos países han aplicado políticas para apoyar a las empresas, los empleos y los ingresos del turismo suspendiendo o subvencionando los impuestos, las tasas y las cotizaciones a la seguridad social.
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Proteger a los trabajadores del turismo en el lugar de trabajo: Incluye subsidios a las vacaciones pagadas a los trabajadores de las empresas que han tenido que cerrar y ayudas para limpiar y desinfectar los lugares de trabajo antes de la reapertura. En muchos otros países también se han aplicado disposiciones sobre licencia pagada por enfermedad para los trabajadores que no se sienten bien o que están en cuarentena.
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Buscar soluciones mediante el diálogo social: Las organizaciones de empleadores y trabajadores del turismo participan en las discusiones sobre las medidas de política relacionadas con el sector del turismo. Por ejemplo, Jamaica, Rwanda, Indonesia y Myanmar están promoviendo el diálogo social para buscar soluciones a nivel local, regional y nacional, lo que permite elaborar políticas de apoyo a los sectores afectados, incluido el del turismo.
El sector del turismo no saldrá indemne de la crisis de la COVID-19. Sin embargo, en el pasado ya ha demostrado su resiliencia en situaciones de desaceleración y crisis de la economía. Las soluciones concretas serán distintas en cada país, y el ritmo y el alcance de la recuperación dependerá de la evolución internacional. Pero estamos ante una notable oportunidad que debe aprovecharse. Más allá de la prioridad inmediata de moderar los efectos de la pandemia, los países deben crear una “nueva normalidad” para el sector turístico. La diversificación, la adopción progresiva de modelos de turismo más sostenibles y la inversión en nuevas tecnologías podrían ayudar a conformar la recuperación.

